viernes, 30 de mayo de 2008

Ayer alguien que no conocía discutió conmigo

Él me mostró su parecer, sin yo solicitarlo, con respecto a un tema determinado que tampoco me interesaba en ese momento y bien es cierto, que en pocos lo ha hecho.
De forma imperativa y contundente, de la manera que creen algunas personas que pueden derrumbar los muros de cualquier frente, expuso su parecer al respecto, al cual, lamentándolo mucho yo disentía.
Quizás mi principal motivo de discrepancia no fuera tanto el tema, sino su revolución salvaje y exteriorizada en la barra de un bar. Algunas personas creen que sus opiniones son labradas en piedra a modo de algún tipo de ley que tienen la obligación de transmitir al resto de la especie humana.
En un momento determinado de su plorífera exposición, le sugerí amablemente: "que no se preocupara, que en realidad no son algunas cuestiones tan importantes como para nublarnos el sentido de la nocturnidad y que pudiera ser que mañana él o yo no existiéramos y esos determinados temas, que en ese momento le parecían tan enormes carecerían de importancia", a lo que él, parece ser agradeciendo mi aguante, repondió: "que, con su permiso, lo que yo había dicho era una posición negativa ante la vida y una solemne idiotez".
Sólo se me ocurrió responderle que "en realidad (reconocí), lo que le había dicho no era juicio mío, sino de un economista, historiador y filósofo escocés llamado David Hume y que la finalidad de dicha premisa era conseguir la paz espiritual y por tanto no era una posición negativa ante la vida sino todo lo contrario".
Él se quedó confuso y un poco molesto; en un alarde de orgullo me dijo que "hasta éste se podía equivocar", cosa que en realidad no dudo que sea cierta, aunque llegado a este punto, abandonó la barra y se fue del local, dejándome seguir tomando mi cerveza.

Gracias David Hume.

sábado, 24 de mayo de 2008

Palabras

No son las palabras las que ofenden a las personas, son las personas las que se ofenden con las palabras. Cualquier agrupación de fonemas y dependiendo del contexto donde se use, puede ser interpretada como ofensiva, cómica o incluso extremadamente sexi y ésta es la magia del arte de la lengua y por eso es encantadora pero también peligrosa.
Es frágil el entendimiento de la agrupación de sílabas; siempre está la interpretación abyecta, expectante y malintencionada. ¿Cómo podemos definir un pensamiento con palabras cuando ni tan siquiera somos capaces de definir algo tan común en nuestras vidas como el sentimiento de amor?¿Cómo podemos responsabilizarnos del uso correcto de la lengua cuando ni tan siquiera encuentro sentido a muchas de las palabras que la componen, como "cobardía" independientemente del contexto en el que se use?
Es cierto que hay que darle a las palabras el valor que realmente tienen y sobre todo a las personas.

Gracias elipse.
Recomendacion: http://0inercia.blogspot.com/

El juego

Ayer estuve jugando. O estuvieron jugando conmigo según se mire: el caso era que me proponían diversos acertijos que consistían en repetir palabras, hacer cálculos aritméticos sencillos o imaginar situaciones inverosímiles donde debía encontrar respuestas.
Lo curioso del juego es que el "crupier" del mismo conocía las respuestas de los asistentes antes de incluso de formular las preguntas a modo de insólito adivino. No conocía, sin embargo, dicho "crupier"; el motivo por el cual todos los integrantes del grupo contestaban justamente lo que él predecía, sino que se debía a fórmulas mecánicas de pregunta-respuesta.
El juego me dió que pensar; asistí a una irremediable concesión de mentes pensantes y libres en pro del "crupier" en juegos básicos de extremada simpleza.
Si extrapoláramos la simpleza de la pregunta-respuesta a situaciones que se prolongaran más en el tiempo ¿No seria totalmente plausible que terminaramos pensando de la manera que un aventajado "crupier" que contrololara estas técnicas se propusiera? Si ésto es así, estas técnicas se pueden emplear para la idea de bien pero al igual que todas las técnicas también para la idea de mal.
Pensé en esos avispados vendedores cuyas habilidades provocan que terminemos comprando algo que en realidad no necesitamos y las cuales desarrollan de manera innata. Pensé en las técnicas de Marketing. Pensé en las Ciencias Políticas. En la religión y en el conductismo.
Estamos en la era de la comunicación y creo que es justo que se nos brinde la oportunidad de conocer cómo determinadas personas por medio de fórmulas mecánicas pueden acabar influyendo en nuestros pareceres.
Todos deberiamos saber algo sobre ésto. Todos deberiamos partir en el gran juego con las instrucciones.
Puede que en tu caso, sólo te debas comportar como un peón.

martes, 20 de mayo de 2008

Arena

De la tierra venimos y a la tierra vamos, somos arena, diminutos granos que se van erosionando con el paso del tiempo y el roce, el bueno y el malo. Sufrimos una condena en la ausencia. Complicados nos desenvolvemos los humanos: cuando creemos que tenemos todo, todo o parte de este todo se va al garete.
¿Podemos asegurar que mañana o dentro de un año estaremos en el mismo lugar a la misma hora?
Nadie podría afirmar algo así, sin embargo, nos devatimos entre cúmulos materiales que nos hacen sentir una sensación de falsa seguridad en el espacio, es como si cuantos más bienes poseamos más podemos aferrarnos a ellos para demostrar que estamos vivos y que mañana seguiremos aquí, en nuestro sitio ¡he aquí el orgullo del materialista!
Lo único que nos acerca a un sentimiento vital es el dolor. La pérdida. Es justamente cuando nos empeñamos en hacer balance de lo que hemos hecho hasta ahora y hacía dónde vamos, lo que hemos conseguido, lo que hemos dejado atrás, lo que nos impide continuar, lo que nos ayuda... y esto no es malo, de hecho, si no fuera por estos momentos: no pensariamos en el todo, porque por lo general deconstruimos el día en fragmentos de tal manera que acabamos tan exhaustos que nos limitamos a continuar, a comportarnos como marionetas cuyos hilos nos atan a conductas sin versatilidad.
De las pérdidas podemos salir aiorosos, más fuertes, enfrentarnos a la vida con crudeza, con la misma crudeza con la que ésta nos lesiona o podemos de otra forma; salir débiles, indefensos... y aquí nace el instinto de supervicencia y aquí yace el pusilánime y triunfa el disoluto.
En tiempo de crisis hasta el más ferviente materialista denota una alta esencia humanista.



viernes, 16 de mayo de 2008

Vestigios

Los vestigios sólo son cadenas que impiden nuestra evolución. Toda evolución no debe ser propuesta de crisis sino que debe fluir en transcurso de nuestro yo.
Ningún vestigio es transcendente pues nuestra condición es inmanente y no espera caprichos o sentimientos absolutos a no ser que los arrastremos como el reo arrastra su condena.
Solamente hay un camino y es el que siendo conscientes, cursamos en el preciso momento de leer estas líneas. Sólo hay una puerta abierta y es el ahora.

jueves, 15 de mayo de 2008

Una idea

Una idea, es un pensamiento profundo en un mar de inseguridades. Un deseo que te aprieta y del que no puedes escapar.
La beldad de la idea acaba siendo una huida hacia el precipicio, al principio sin salida. El perder el yo-racional en busca de lo desconocido y no saber cómo...ni por qué...
No es seguro desear ser, porque en ese momento no estás siendo. El sueño de querer una cosa te hace apartarte de la cosa en sí.
La idea no existe en el pasado, porque éste ya no existe, ni tampoco existe en el futuro, porque éste no es y es muy probable que tampoco será. La idea debe ser amor a un hecho, a una acción y no al deseo del mismo.
La fuerza del movimiento que nos hace avanzar, es construir las ideas a partir de hechos y no los hechos a partir de ideas porque en éste último caso, no se evoluciona y lo único que se consigue es que las cosas no infieran en nuestro movimiento, ya que esperamos que ocurran justamente al contrario.

domingo, 11 de mayo de 2008

Puta

Puta. Sinceramente, sé por qué he sentido la necesidad de escribir esta palabra.
Es porque no estoy supeditado a ningún control a la hora de escribir cualquiera de las líneas que van a aparecer y de alguna forma es mi manera de demostrarlo. Sobre todo, a mí mismo. Puedo escribir lo que quiera.

Opinión de mayoría

A veces, una determinada actividad se describe como algo especial, divertido, emocionante, reconfortante... todo tipo de adjetivos que resumen una experiencia o quizás la acción se relacione solamente dos de ellos o incluso sólo uno.
A veces entro en el círculo que abarca lo politicamente correcto, más veces ya de las que me gustaría, es como una cúpula cerrada en la que no alcanzas a ver más allá de la pared que tienes al lado: miro, observo, me muevo acariciando sus revestimientos, para no perderme, incluso a veces, pinto algo en la pared, mensajes, dibujos, pero está oscuro y no se si lo hago bien o mal, hay ocasiones en las que me guío por figuras que deambulan por allí como yo, aunque algunas también se guían a su vez por otros creando las cadenas humanas más grandes que he visto nunca, creando opinión de mayoría. Hasta el último de la cadena se reafirma en ella como si su vida dependiera de ello.

Muchas veces me siento perdido y desilusionado, pero sin embargo muy orgulloso de encontrarme así y de plantearme dudas al respecto, porque significa que todavía hay algo luchando dentro de mí. Me preocuparía mucho ni tan siquiera planteármelo.

viernes, 9 de mayo de 2008

El Don

"Bien natural o sobrenatural que tiene el cristiano respecto a Dios, de quien lo recibe"... esta primera descripción no nos interesa por diversos motivos. El primero es porque no es la definición a la que me refería.
"Gracia especial o habilidad para hacer algo". Ésta es la que nos interesa.
El "Don" viene a ser un atributo que hace destacar a un humano de la generalidad a la hora de realizar sus emprendedurias. Puede ser un Don artístico, un Don empresarial, un Don deportivo o incluso el famoso "Don de gentes" entre otros.
El tema de este fragmento en mi espacio dedicado a tan intrincado concepto viene a resumirse en una pregunta: ¿Tenemos todos un Don?

Todos tenemos aptitudes para desarrollar actividades que lleguen a buen fin, de hecho esto lo hacemos a diario. Claro que a veces mejor y a veces peor y entonces... ¿ya no es un Don?
Reconozco que no soy un erudito deportivo, de hecho soy menos que eso, pero todos podemos reconocer, creo, que Fernando Alonso por ejemplo tiene un Don, pero sin embargo las últimas circunstancias han provocado que no lo parezca. ¿Ha dejado entonces de tener un Don?.
Michael Jackson (cantante). Actualmente todos nos reimos y sorprendemos de alguna de sus peripecias, pero hace 20 años, puede que más incluso, todos afirmaban que tenía un Don. ¿Es que Michael ha perdido ese Don?
¿Cómo podemos saber que alguien que acabamos de conocer y que no realiza una actividad con una precisión encomiable no tiene sin embargo ese Don?¿O es que ya no lo tiene?
Si esto fuera así: entonces la "gracia" se pierde. El Don no es eterno. El Don es finito. Si alguien despunta en una determinada actividad al menos una vez, ¿se podría decir entonces que tiene un Don? ¿O para tener un Don hace falta hacerlo un buen puñado de veces? Y si esto es así ¿Quién sabe cuantas veces ha de provocarse una determinada acción para que se convierta en Don? ¿Tiene la persona que decide quién posee un Don el Don a su vez en esta cuestión?
Otra de las dudas que surgen en torno a este concepto es su relación con la casualidad. Quiero decir, que puede haber personas con las mismas o incluso mejores aptitudes que Fernando Alonso, pero que, por diversos motivos, no han podido desarrollarlas. Puede que durante su vida, ni siquiera se les pase por la cabeza. Entonces: ¿Estas personas tienen el Don o no lo tienen? ¿Puedo afirmar sin lugar a dudas que tengo el Don para pilotar coches de Fórmula 1 o que tengo los medios y la suerte de poder hacerlo?
Es confuso el Don, es finito y gira en torno a las casualidades, el Don acaba siendo suerte y la suerte Don. A partir de hoy tenemos que pensar que nuestro Don puede estar ahí esperando que lo encontremos, incluso puede que nos encuentre él a nosotros. A lo mejor ahora mismo, o mañana te cruces con una persona que tenga algún Don. Si es así, díselo, porque puede que él no se haya dado cuenta aún y sobre todo, puede que al día siguiente ya no lo tenga.


jueves, 8 de mayo de 2008

Caos

El caos es el estado natural de las cosas. Todo sufre un continuo conflicto de sustancias que no parten de ninguna sustancia pura. Nuestra mente está en conflicto. Nuestro cuerpo está en conflicto. Nuestras manos se encuentran en oposición la una a la otra como si formaran parte de dos polos opuestos que la mayor parte del tiempo tienden a repelerse.
El mundo también está en conflicto. En realidad no hay ningún orden establecido y nuestros caos interno no hace más que complicar las cosas.
No hay nada peor que un caos general. Porque nuestro caos particular es nuestro, nos pertenece, lo conocemos, galopamos sobre él a lo largo del día intentando apaciguar sus devenires, y sus caprichos, y a veces llegamos al final del día extenuados, pero orgullosos de él y de nosotros mismos. El caos general no, la única forma de mirarlo a los ojos es adoptarlo como tuyo y esto puede acarrearnos muchos problemas inevitablemente.
Tenemos que aceptar que vivimos en el caos. La naturaleza surge del caos y permanece sumida en él. El caos se disfraza, juega a simplificarse y a veces, en determinados puntos coincide con nuestro caos personal y es ahí, justo ahí, cuando nos sentimos nosotros mismos.

Paulo Coelho "cuando un hombre se enfoca a conseguir algo, el universo se confabula para ayudar a alcanzarlo"

miércoles, 7 de mayo de 2008

Malacay


Malacay es un carismático personaje, y digo, "es" y no fue porque ésta es la magia del cine, que aparece en el film "Los chicos del maiz (1984)". ¿Por qué elegir un personaje de esta película entre otras tantas joyas del cine para asignar un 50% del título de mi blog?
En principio, siguiendo mi pauta de pensamiento, afirmaría sin lugar a dudas: "porque me ha dado la gana", pero como en principio la función de estas lineas es la extracción de mi yo-interior-personal, rectificaré esta mera y rotunda premisa que de tantas otras cuestiones me ha salvado.
En la película, basada en una obra de Stephen King, Malacay es uno de los artífices de la historia, un puñado de adolescentes que se revela contra sus progenitores y contra toda la comunidad si supera la edad límite que nos hace a todos, por lo general, perder la inocencia, de la manera más salvaje que podemos esperar de una película de terror.
Lo que sorprende es, más allá de los previsibles sobresaltos del género, que la organización que adquiere este grupo adolescente es extraordinaria. Sí, lo se, ¡están guiados por el diablo! pero debo reconocer que de adolescente es normal soñar con una libertad totalmente anárquica, ellos sin embargo crean una comunidad "nerd" más aburrida, si cabe, que la de sus propios progenitores.
Lo que empieza como una rebelión de las masas propia de Bakunin acaba con reminiscencias a bolcheviques propias de Lenin.
¿no es la portada del film totalmente comunista?


¿Será verdad que toda anarquía tiende a la tiranía?

martes, 6 de mayo de 2008

El inicio

No sé por qué me había revelado contra este sistema de exteriorización de mi vida, de mis pensamientos, angustias o placeres.
Quizás porque siempre he sido algo receloso y porque interpreto que si alguien quiere saber algo de ti, tiene que pagar algún precio.
Espero que esto no termine siendo como ese día en el que has bebido unas copas de más y acabas contándole cualquier secreto a cualquier capullo/a en un bar.
Me he decidido a probar, estoy totalmente decidido.
Lo que aún no se es que voy a poner. Quizás no ponga nada!